«Ropa usada” de Pía Barros: maestría en breve

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El último Premio Nacional de Literatura en Chile, entregado el pasado año, se enfocó en la narración. Si bien el premio no discrimina en los géneros que explora el autor premiado sino en su obra total, la regla “tácita” indica que se entregan de forma intercalada: si un año toca un poeta, en la premiación siguiente toca un narrador. Así, en 2022 la terna final anunció a tres conspicuos artistas del género. Tras leerla, comenté: “Pía Barros, tranqui”.

No hablaré aquí del resultado del último premio. Solo comentaré que, aunque no fue galardonada, Pía Barros merece su lugar ya no en la terna del Nacional, sino en el panteón de los grandes escritores nacionales. Solo como un ejemplo de su talento es “Ropa usada”, una antología de microcuentos tan diversa como brillante.

El microcuento me parece uno de los formatos más complejos y, a la vez, incomprendidos de la narrativa. Plasmar en pocas palabras (a veces, en una sola línea) no solo una historia sino que dotarla de carácter y emoción es un gran desafío, a veces inabordable.

En muchas ocasiones, el riesgo es caer en trampas retóricas, como la enumeración. Pía Barros, no obstante, se mueve con gracia y soltura en un género apretado por su formato, entregando historias que, aunque concisas, no dejan de ser intensas: la ironía, el absurdo, la criminalidad, el dolor y el amor se entremezclan en diversos cuentos que pese a su brevedad no dejan de ser un golpe de talento e inteligencia.

Mención aparte es el capítulo homónimo del libro, que narra nueve versiones (o perversiones, si se quiere) de la compra de una prenda en una tienda de ropa usada y la reacción de la dependienta. Es la misma historia y, a la vez, muchas historias muy distintas. La pericia de Barros para revisitar el mismo argumento y dotarlo no solo de un contexto sino de una identidad única es una de las cualidades de un libro que, pese a su brevedad, está lleno de puntos altos.

El microcuento es un formato ideal para la lectura breve y concentrada, pero muy difícil de dominar. En este libro, no obstante, se aprecia el dominio de una autora en posesión de todas sus herramientas y donde se luce sin estridencia, pero también sin desperdicio.

Hace poco anunciaron que el Premio Nacional de Literatura, desde 1972 y hasta el año pasado de entrega bianual, vuelve a entregarse cada año. Ojalá que el premio, esquivo e ingrato con tantos talentos nacionales, sobre todo mujeres (pienso, por ejemplo, en María Luisa Bombal), se acuerde de Pía Barros. No hace falta pensarlo mucho, en mi opinión. Se puede decidir en lo que se lee un cuento breve.

 

 

Ropa usada

Pía Barros

Ediciones Sherezade

2020

 

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