“Poeta chileno” de Alejandro Zambra: llanto y risa

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Alguna vez me dijeron (o leí; mi memoria ya me ha traicionado con las ubicaciones temporales o espaciales de otras anécdotas que he relatado en estas reseñas) que si la tragedia es aceptar que el destino es inevitable, la comedia es lo mismo pero con una mueca de burla. Mi definición es, quizás, inexacta, pero me sirve para relatar mis impresiones sobre el libro de esta semana.

La primera vez que leí a Alejandro Zambra en su tercera novela “Formas de volver a casa” encontré que, quizás por los temas del libro o por su estilo particular, me pareció un libro árido, muy “Carver” si se quiere. “Poeta chileno” es, sin embargo, una novela muy distinta. Cuenta la historia de dos personajes que pololean en su juventud, se separan y vuelven a unirse, ya cuando uno carga con el peso de la poesía en sus espaldas y la otra con un hijo y un ex que es un padre mediocre. Desde ahí el poeta y profesor de literatura se convierte en pareja y padre de un niño que no engendró y, sin embargo, cría con cariño hasta que la publicación de su libro y una beca en Nueva York termina por separar a la “familiastra”. Los años volverán a reunir a padrastro e hijastro en un encuentro donde el amor a la poesía determinará el rumbo de su relación.

Hace unas semanas hablé de un libro que, en mi impresión, usaba la comedia como forma de retirarme de las emociones. En “Poeta chileno”, sin embargo, la alquimia es distinta: a través del humor Zambra se mete poco a poco en una historia de amor y desamor, de esperanzas y fracasos y obtiene una novela equilibrada y exquisita.

Fueron muchos los momentos donde pasé de la risa a la desazón y todo en una perfecta armonía. Zambra se desenvuelve en cada página escribiendo una historia tan intensa y llena de vaivenes como lo que experimenta cualquier persona: una reunión de momentos que van formando, al fin y al cabo, una vida.

Y esto es lo mejor de Zambra: convierte una serie de hechos cotidianos en un viaje interesantísimo, donde uno queda embobado desde las primeras páginas para cerrar el libro con una sensación ambigua, donde dicho viaje fue de dulce y agraz, de llanto y de risa. Como la vida misma.

 

“Poeta chileno”
Alejandro Zambra
Anagrama
2020

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