NOBEL LITERATURA 2022: Annie Ernaux Las restricciones colectivas de la memoria personal

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«por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal»

Este fue uno de los argumentos que la Academia Sueca, que entrega el Premio Nobel de Literatura, usó para respaldar e informar su decisión que recayó en la escritora francesa Annie Ernaux. De ahí en adelante vino en vendaval de opiniones, la búsqueda de sus títulos en nuestras librerías y bibliotecas (estamos al debe la verdad) y cientos de reseñas y comentarios sobre su obra.

Este domingo el columnista de La Tercera, el escritor Oscar Contardo, inspiró su análisis de la coyuntura local en el estilo de Ernaux y su libro Los Años:

El recorrido del libro -no sé si llamarlo novela, autobiografía impersonal o biografía colectiva- está repleto de imágenes y emociones enhebradas con precisión científica y cosidas a los cambios políticos y sociales, que por muy franceses que sean, alcanzan un tono universal, comprensible y familiar incluso para quienes habitamos las periferias del planeta. En Los años aparece el país famélico en reconstrucción y la nación en ascenso; cuando Argelia aún era parte de Francia y cuando dejó de serlo; la época en que De Gaulle se erigía como el mástil de un navío nacional, y el momento en que simplemente comienza a ser desdeñado y olvidado. Ernaux pasa de los fulgores de Mayo del 68, con una juventud cargada de cuestionamientos, al momento en que los ideales de las revueltas callejeras son transformados en objetos de diversión. Auges y desplomes, esperanzas y frustraciones. Los grandes marcadores de época se entrecruzan con los triviales y pequeños: el momento en que las nuevas clases medias se mudaron a las casas de los suburbios; los éxitos musicales de la radio y la moda de los filósofos en las tertulias en la televisión; el modo en que imperceptiblemente la Iglesia dejó de representar lo que solía haber representado. “Pasábamos al lector de DVD, a la máquina de fotos digital, al MP3, al ADSL, a la pantalla plana, no parábamos de pasar. Dejar de pasar significaba envejecer”. La narradora registra usos, costumbres, rutinas, hitos y formas de distinguir lo que se considera importante de lo irrelevante, lo hace sin nostalgias, sin hacer juicios sumarios sobre lo bueno y lo malo. La flamante escritora premio Nobel se acerca al mundo, y a la forma de vivirlo, auscultando la pulsión política siempre presente, pero a la manera en que un etnógrafo hace preguntas y recoge muestras, un modo tan distinto al de otros escritores e intelectuales premiados por la academia, que se pasean con un bolso lleno de respuestas y reproches para los pueblos que no se conducen o no votan como se supone deberían hacerlo.

Por otro lado la escritora nacional María José Navia, recordó un hilo de Twitter publicado por ella en 2020:

Hoy quiero hablar de una autora magnífica. Una escritora que, libro tras libro, ha ido examinando distintos episodios de su vida y de la historia de Francia, haciendo lo que ella llama “sociología literaria.” Se trata de la gran Annie Ernaux (Francia, 1940).

Hay quienes la han llamado una “guardiana de la memoria” ya que, en sus obras, intenta capturar (ella dice: salvar) un tiempo, un momento. Es lo que hace de manera grandiosa en Los años, probablemente su novela más famosa y premiada.

En Los años vamos saltando de escena en escena, de imagen en imagen, desde recuerdos pequeños y aparentemente insignificantes hasta transformaciones profundas en la sociedad y cómo todo esto va afectando la vida de una mujer.

Ernaux se sumerge profundo en las experiencias que viven las mujeres, que vivió ella. El distanciarse de sus padres luego de estudiar y empezar a trabajar como profesora (El lugar),su juventud en Memoria de chica,o el relato de una experiencia de aborto en El acontecimiento.

Yo el primer libro de ella que leí (y que me conmovió mucho aún con su “uso quirúrgico del lenguaje” como lo han descrito algunos críticos)fue No he salido de mi noche, un recuento/diario del deterioro de su madre por el Alzheimer.El título es una de las últimas cosas que le dice

Pero así como examina su pasado con minuciosidad (y, en el epígrafe de El acontecimiento se lee: “Quizá la memoria solo consista en mirar las cosas hasta el final…”), también examina la imposibilidad (aunque necesaria) de transmitir cualquier experiencia por medio del lenguaje.

Así, leemos en Memoria de chica: “La ausencia de sentido de lo que se vive en el momento en el que se vive es lo que multiplica las posibilidades de escritura.

O, en uno de los muchos paréntesis de El acontecimiento: “(Me doy cuenta de que el relato me arrastra e impone, sin darme cuenta, un sentido: el de la desgracia que se ha puesto en marcha de forma ineluctable. Me obligo a resistirme al deseo de recorrer rápidamente los días…)” O: “El hecho de haber vivido algo, sea lo que sea, otorga el derecho imprescriptible de escribir sobre ello. No existe una verdad inferior. Y si no cuento esta experiencia hasta el final, contribuiré a oscurecer la realidad de las mujeres y me pondré del lado de la dominación…”

Más: “Mientras escribo, debo resistirme en ocasiones al lirismo de la cólera o del dolor. No quiero hacer en este texto lo que no hice, o hice tan pocas veces, durante aquel momento de mi vida, gritar y llorar.”

Ernaux habla del sexo, del deseo (el que se enciende, tremendo, como en “Una pasión” o el que se desvanece en “La mujer helada”), las expectativas y trabas sociales, y también la violencia que deben enfrentar las mujeres en distintos ámbitos.

Leemos: “Cada día y en cualquier parte del mundo hay hombres en círculo alrededor de una mujer, listos para ‘tirarle la primera piedra.’”

Me quedaría meses citando pedacitos de los libros de Ernaux. Hay una belleza enorme en ese ojo que mira con distancia, que “mira hasta el final”, sí, todas las cosas. Pero ya debo ir terminando, y ya mañana (en unas horas, la verdad) se acaba esta invasión. Solo tres citas y ya.

“Pero para qué escribir si no es para desenterrar cosas, hasta una sola, irreductible a explicaciones de toda suerte, psicológicas, sociológicas, algo que no sea el resultado de una idea preconcebida ni de una demostración, sino del relato y que pueda ayudar a entender…”

“Y quizás el verdadero objetivo de mi vida sea este: que mi cuerpo, mis sensaciones y mis pensamientos se conviertan en escritura, es decir, en algo inteligible y general, y que mi existencia pase a disolverse completamente en la cabeza y en la vida de los otros.”

Todavía no sé qué palabras utilizaré para escribir sobre todo aquello. No sé qué me deparará la escritura. Me gustaría retrasar ese momento, permanecer todavía a la espera. Quizá tenga miedo de que la escritura disuelva las imágenes…”

La francesa recogerá su galardón, junto a los 10 millones de coronas suecas (Equivalente a a unos 857 millones de pesos chilenos), el próximo 10 de diciembre de 2022. Su nombre surgió de entre 220 candidatos y candidatas presentadas por distintas organizaciones ante la academia sueca.

Hay muchas recomendaciones para leer y aprender de esta nueva Premio Nobel de Literatura. Una voz que habla desde el yo, desde la historia personal, y adquiere un sentido universal que hace que, tantos y tantas, se vean reflejados en sus personajes que son imaginarios y no imaginarios. Así lo entiende Annie Ernaux, en una entrevista que diera a INFOBAE  y que también recomendamos revisar.

«La ficción se elimina automáticamente, no forma parte de mi universo mental cuando comienzo un libro. Estos son seres reales, eventos que han tenido lugar o están sucediendo, que son mi material. Solía decir que la ficción en mis libros es la forma, de ahí la impresión, tal vez, de que son novelas. Este tipo de ficción es tremendamente exigente»

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