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Editorial Nauta: En la búsqueda de los orígenes del Cómic chileno

por Editor
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En el marco de la Feria Internacional del Cómic Santiago 2019 ( https://www.ficsantiago.cl/2018/) que se realizará entre el 06 y 08 de septiembre próximos, en Avda. Vicuña Mackenna 4835, Metro San Joaquín, la Editorial Nauta (http://www.nautacolecciones.cl/view/index/) presenta su última compilación: “Precursores del Cómic Chileno de Ciencia Ficción. 1890-1960”.

La obra se suma al esfuerzo que desde hace ya algún tiempo Nauta Colecciones, bajo la dirección de Moisés Hanson, en orden a recuperar el patrimonio narrativo gráfico de Chile. Los catálogos anteriores recogieron los 150 años de Historia Gráfica.

Moisés, nos comenta que el interés por el cómic de ciencia ficción surgió a partir de un trabajo anterior de la editorial “Viaje de la Tierra a Marte” de de 1924, cuyo autor Andrés Magré, se constituye en el primer dibujante de cómic en hacer uno de ciencia ficción.

LyB: ¿De dónde nace esta vocación en clave “patrimonial” de Nauta Colecciones?

MH: Lo que hacemos como editorial es recuperar el patrimonio y darle valor. La historieta siempre se vio, históricamente, como algo menor, para niños, secundario. Hemos tratado de recordarle a los dibujantes de hoy que hay papás y abuelos de ellos, gente que trabajó y vivió de esto. Que lo hacia bien, con una gran calidad, otros quizás no tanto, pero eso pasa hoy día también. Y por otro lado es recuperar obras perdidas, que es increíble que no estén, los trabajos de Vicho Plaza por ejemplo.

Hemos tratado de recordarle a los dibujantes de hoy que hay papás y abuelos de ellos, gente que trabajó y vivió de esto

LyB: ¿Cómo haces tus investigaciones? ¿Esto significa que ratoneas mucho, entre libros y revistas antiguas? ¿Vas a ferias o donde vendan antigüedades?

MH: Siempre estoy mirando, es verdad. Pero investigo mucho virtualmente también, estamos, por ejemplo haciendo un trabajo con una historiadora sobre un dibujante que llegó a Chile, Foradori; entonces, en su pequeña biografía que hay acá dice que trabajó en Argentina y me puse a buscar y, efectivamente, trabajó en Argentina con portadas en los primeros números de Caras y Caretas, que fue un medio importante ahí, pero este dibujante no está mapeado, ni siquiera saben quien era Foradori, en Argentina. Porque parte importante de su carrera destacada la hizo en Chile a donde llegó en 1902 o 1903. Hago mucho de eso rastrojear en Internet, hay que aprovechar los medios porque hay mucha información digitalizada.

LyB: En Precursores del Cómic Chileno de Ciencia Ficción, estableces un periodo entre 1890 y 1960. ¿Por qué esos límites temporales?

La partida tiene que ver con la primera ilustración que podríamos decir que es de ciencia ficción, ahora ¿Por qué 1960? Bueno, eso posee una explicación un poco más interesante, tiene que ver con lo que ocurre después.

En 1962 se crea el departamento de historieta de ZigZag, en 1964 nace Rocket, la primera revista de ciencia ficción hecha en Chile, en 1965 salen otras, en fin. Entonces comienza lo que se ha denominado la edad de oro de la historieta chilena.

Entonces toda esta gente que trabajaba desperdigada en distintos lados fue concentrada por una industria. ZigZag fue una industria más allá del arte, los dibujantes eran convocados a sacar una revista cada 15 días y si algo no gustaba, no convencía, se sacaba y eran reemplazadas por otras historias y personajes más atractivos. Se importaban revistas y relatos de otras partes, etc. Entonces ahí tenemos otra historia.

LyB: ¿Esto es como una etapa del cómic chileno, de ciencia ficción, “pre-industrial”?

Lo que contiene este libro es lo que apareció en revistas que hoy están subvaloradas respecto a su importancia. Por ejemplo, El Cabrito, más allá de que a mi no me gusten las portadas, porque dibujaba un niño “cachentoncito” en las portadas que le asignaba un sentido demasiado infantil para el tipo de contenidos que llevaba la publicación. En esa revista, de hecho, es donde hay más ciencia ficción y ciencia ficción muy interesante. Hay trabajos, en El Cabrito, de Víctor de la Fuente, por ejemplo, que es uno de los grandes dibujantes de su tiempo, reconocido en Chile y en España.

En Chile sólo hay memoria para El Peneca, pero hay muchísimas otras cosas y esas cosas hay que recorrerlas, ese es el trabajo que hice para el Catálogo del Cómic y que me ayudó mucho para este título.

“Lo que contiene este libro es lo que apareció en revistas que hoy están subvaloradas respecto a su importancia

LyB: ¿La industria de la Revista, en el periodo que abarca la investigación, estaba muy diseminada?

MH: No, en Chile esto de la concentración viene de antes. Inicialmente si había varias que podríamos llamar “independientes” pero, muy tempranamente, ZigZag hizo tremendos esfuerzos para monopolizar el mercado. Y la mayoría de las revistas, en general, siempre son de esa empresa. Y si no son de ella son de Lord Cochrane y eso es El Mercurio, otro “perro grande”. En los años 40 un editor, que después llegó a ser un economista muy grande, intentó luchar contra estos grandes, sacó una revista de humor político para competir a Topaze, una infantil para oponerla a El Cabrito, otra de deporte… en fin y le hicieron la guerra, de una manera bien poco santa, él mismo lo cuenta en su revista. Ese es un buen ejemplo de que en general la industria estaba monopolizada.

LyB: Cuando uno piensa en ciencia ficción, y en el siglo XIX, se viene a la mente Julio Verne. ¿Había mucho de sus relatos tecnológicos y de aventura en estos cómics?

MH: Bueno eso es una rama de la ciencia ficción, toda la serie de Verne eran aventuras, viajes maravillosos, es la ciencia ficción “científica”, en fin. Un tiempo después tienes en paralelo a un inglés, H.G. Wells, que es una ficción más social. Es cierto que el tiene una maquina que viaja en el tiempo, pero no lo hace buscando el efecto de una máquina de aventuras, sino que lo hace para mostrar una sociedad completamente dividida, entre quienes están disfrutando el sol y quienes están trabajando en los hoyos, que era parte de la problemática social inglesa.

Y está otra línea, más conocida que es la de la ficción científica pura, que nació en 1926 en Norteamérica con una revista llamada Amazing Stories. Luego aparecieron autores que comenzaron a mezclar fantasía pura con ciencia ficción, capítulo aparte son la Ucronías, que es el antónimo de Utopía, algo que no se dio nunca en el tiempo. La ciencia ficción tiene una serie ramas temáticas.

LyB: ¿Todo lo que recopilaste en este tiempo en el comic chileno, responde a esas mismas tendencias mundiales?

MH: De todas formas, cerca de un 30% son adaptación de novelas. Hay una adaptación de una novela de Wells, “Los primeros hombres en la Luna” por ejemplo. O “La Muerte de la Tierra” de J.H. Rosny, un francés, que es bien interesante porque aborda una temática muy actual no?. Hay adaptaciones de libros de A. Conan Doyle, en fin. Esto es en los inicios.

LyB: ¿Hay algo más local?

MH: Si, está “El Capitán Ñeque”, por ejemplo, o “Tito el Interplanetario” de Ernesto López, publicados en la Revista Ventarrón (1955). Hay protagonistas chilenos, personajes que podían estar en contextos internacionales o planetarios, pero eran chilenos. O podía haber tramas desarrolladas en nuestro territorio. La Revista Ventarrón es de Máximo Carvajal, muy poco conocida porque son números reducidos, en ella hay muchos contenidos de ciencia ficción.

Otro gran dibujante que abordó esta temática, muy tempranamente, es Temo Lobos que, en el periodo que abordamos, generó historias, relatos y escenas que reconstruyó 15 años después con Mampato y Ogú. Hay un personaje, por ejemplo “Sapolín” que vive aventuras submarinas que dan origen a la primera aventura de Mampato.

Un dibujante olvidado hoy en día es Jorge Cristi, quizás porque vivió muy poco, la primera tira diaria chilena es de él. Se trataba de una familia de unos magos chinos, no recuerdo muy bien, bueno el hace una viñeta “Aventuras de dos cabros y un cabrito” (en la Revista El Cabrito) donde la aventura acontece viñeta tras viñeta y en la última de ellas es el niño el que despierta en su cama. Es la historia, tal cual, de Little Nemo de Winsor McCay. Claro, en su obra no está ni el vuelo imaginativo de Windsor ni tampoco la calidad de reproducción. A este respecto cabe destacar que para este libro trabajamos en mucho en poder rescatar estas viñetas porque la calidad del papel usado era deficiente y el deterioro es rápido.

Otra manifestación de Comic Chileno de Ciencia Ficción está en las ilustraciones, de cuentos e historias contenidas en las revistas. Acá destacamos el trabajo del arquitecto Jaime Escudero, también El Cabrito, con “Electrópolis” que es una serie de aventuras de un Erich Kastner, que se caracteriza por dibujos en altura, en ellas se deja ver claramente su mirada de arquitecto.

LyB: ¿Quién crees tú debería buscar este libro? ¿Además de los ilustradores de comics de hoy para que tengan conciencia del pasado?

MH: Bueno, los dibujantes de hoy debieran conocer más del pasado, eso nunca está demás. Que se interesen y vayan a la fuente, hay muchas sorpresas que se pueden encontrar. En esta misma tarea destaco el trabajo nuestro, de recuperación del comic de Andrés Magré : “Viaje de la tierra a Marte” que es una innovación mundial sobre la temática y que fue realizado en 1924.

A fines de los años cuarenta, nuevamente en la Revista El Cabrito, aparece el primer superhéroe, estilo Flash Gordon, su nombre es “KAO”. El Guion estaba a cargo de Damián Reyes (guion) y José Zúñiga (dibujos), bueno Kao al final cuando triunfa frente a los malos, en la última viñeta, se reúne con el Presidente Gabriel González Videla, en La Moneda. Todo esto cambió, después de 1962 en adelante, los mismos dibujantes, se empaparon de otras cosas y toda la ciencia ficción de ahí en adelante hicieron ciencia ficción al estilo gringo. Por ejemplo, tu tomas Rocket (una revista de historietas de 1965) y de sus 29 números hay muy pocas historias, por no decir ninguna, que se desarrollen en Chile; todo el resto es atemporal, sin ubicación geográfica precisa o en Estados Unidos.

LyB: La labor de Uds. está completando una tarea que los historiadores no están haciendo. Esta vocación de la historia por la política o la economía, han provocado que se haga muy poca historia desde el mundo de la cultura, para que hablar de la historia de la narrativa gráfica y del cómic.

MH: Me gusta investigar y dar a conocer mi trabajo, las cosas se hacen mejor cuando se hacen con gusto. Yo se muy bien que revista o cómic me falta para cuando hicimos los catálogos que hemos hecho, pero el trabajo de editar te obliga a tomar esas decisiones.

LyB: Historiar del cómic requiere de sensibilidad ¿Sino lo hacen los historiadores lo harán los amantes del cómic?

MH: Así es.

Kao al final cuando triunfa frente a los malos, en la última viñeta, se reúne con el Presidente Gabriel González Videla, en La Moneda. Todo esto cambió, después de 1962 …

LyB: Una consideración en general sobre la ciencia ficción, quiero ver si coincides con esta mirada, el valor de la narrativa de ciencia ficción, aunque a muchos les cueste verlo, va más allá de la tecnología; lo realmente importante en el relato “está oculto a nuestra mirada” y tiene que ver con la envidia, el recuerdo, el amor, el miedo, los celos, la candidez, la ingenuidad, en fin, con situaciones muy humanas, sentimientos expuestos en diferentes escenarios tecnológicos o mundos imaginarios, etc.

MH: Finalmente, esto no deja de ser ficción, pero efectivamente es la humanidad la que trasciende y convierta a la ficción en buena ficción. Por ejemplo, miremos Avatar, la película, son mundos distintos, pero son personas en mundos distintos. Lo mismo uno podría pensar de Star Wars o los superhéroes que son seres poderosos que vienen a “corregir” la sociedad, vienen a instaurar justicia allí donde no hay justicia, equidad, derechos de los reprimidos, en fin. Responden problemas que nosotros en la realidad no hemos podido solucionar.

“Finalmente, esto no deja de ser ficción, pero efectivamente es la humanidad la que trasciende y convierta a la ficción en buena ficción

LyB: Es interesante, quizá de manera subversiva, como la ciencia ficción sirvió de herramienta para crítica social o reflexiones más profundas ¿Eso se da también en esta recopilación?

MH: Si, definitivamente, tienen varias lecturas. Tu puedes hacer una primera lectura, que es la que hacen los niños, y en una segunda y tercera lectura hay crítica social. Por ejemplo Máximo Carvajal en una de sus aventuras de Ventarrón, en 1950, anticipa el dilema de el dinero y la política, raptos y extorsión, no es que esos fenómenos no se dieran antes en la política, pero convengamos que no era habitual que eso fuera reflejado en un cómic. Claro después de 1960 eso se hace más habitual.

LyB: Bueno, es verdad tu estás hablando de Chile que se fue, pre-guerra fría, acotado y muy local, por no decir provinciano, después del ’60 Chile entra a la vorágine del mundo, al punto tal de ser un laboratorio político de las grandes potencias.

MH: Eso es interesante, ese punto de vista puede tener que ver con la nueva producción de ciencia ficción que viene después, de tipo anglosajona, me dejas una inquietud para iniciar con una nueva tesis de investigación…

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