CARLOS TROMBEN, conectado con la contingencia

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Porteño de nacimiento, su bitácora literaria oscila entre la crónica económica, la ficción y la novela histórica. Inquieto de espíritu, con su esposa recientemente dieron vida a Editorial Rocamar, desde donde ve ahora el acontecer del mundo de la cultura con otra mirada, Entre sus desplazamientos desde el campo a la ciudad, conversó con Revista Te Leo

Entrevista de Lilian Flores Guerra (*)

Cuatro años después de la revuelta social, ante la segunda propuesta para una nueva constitución, ganó la opción En Contra. ¿Sientes que este proceso nos dejó en el mismo lugar en el que estábamos antes de octubre de 2019? ¿Se cierra el tema constituyente?

Quizá se cierre el proceso constituyente, pero definitivamente no estamos en el mismo lugar por lo que hemos vivido individual y colectivamente. Se dijeron, se visibilizaron, se cuestionaron cosas, se llevó la tensión al límite, se impugnaron los símbolos.

Con motivo de la aparición de grupos como Amarillos, liderados por quien fuera un referente cultural, ¿existe en Chile una intelectualidad de derecha conservadora?

Por supuesto, como en cualquier país. Es el reflejo del sistema de clases. Los intelectuales de clase media alta o derechamente alta tienden a ser más liberales o de izquierda que, digamos, los economistas, pero eso no quiere decir que todos se identifiquen con el cambio social y cultural como valor

“Lo que yo sé hacer es divulgar y explicar fenómenos vinculados a las finanzas y a los manejos de dinero por parte de los grupos económicos y del Estado”, decías en una entrevista en 2022. ¿Qué tan grave y gravitante en momentos clave como el que acabamos de vivir es el desconocimiento de estos temas por parte de la sociedad chilena?

Súper grave, expone a la gente a la manipulación política, las narrativas del terror y a las estafas piramidales. Se genera a partir de esa brecha una enorme asimetría de poder que debilita la democracia, porque el dinero es rey a la hora de financiar campañas políticas

El presidente es conocido como una persona con interés en la cultura. Sin embargo, ese ministerio no logra ordenarse y menos brillar, causando bastante molestia en un sector que apoyó la llegada al poder de Boric y que dice sentirse abandonado. ¿Cómo ves esta situación?

Una cosa son los gustos personales del presidente, y otra la gestión y la realidad estructural del gasto público. Casi las dos terceras partes son gasto social, salud y educación. Cultura, deporte y protección del medio ambiente son realmente el vagón de cola y en donde se suelen concentrar los recortes presupuestarios. Cambiar eso podría tomar una generación completa.

Tu más reciente novela, Allende, ha logrado destacar entre la amplia variedad de publicaciones con motivo de la conmemoración de los cincuenta años del golpe militar. ¿Con qué sorpresas te topaste al investigar la vida del “compañero presidente” para llevarla a este relato ficcionado?

El Allende de quienes lo conocieron es bien distinto al que nos dejó la épica. Me refiero a que en lo cotidiano solía aburrirse con las ceremonias oficiales, los discursos parlamentarios, las reuniones, etc. Además, no era raro que se equivocara de nombres, confundiera un país con otros o le fuera imposible aprenderse de memoria la letra de un tango. Hoy estos síntomas te hablan de una persona con trastorno de déficit atencional con hiperactividad. El tipo de persona que, colocado en un momento histórico, te sale con un discurso como el de Radio Magallanes, impactante, fluido, literario.

 Te mueves entre la crónica económica, la ficción y la novela histórica. ¿Con qué género te sientes más a gusto?

 Son emociones distintas, la crónica económica es una conexión con la contingencia, con la sociedad tal como está estructurada desde el poder. La verdad es que disfruto de las tres, pero ahora quiero dejar en pausa lo de la novela histórica. Estoy tratando de reacomodar la carga de trabajo que se me llegó a juntar, entre proyectos personales y para terceros. Se me juntaron varios proyectos de no ficción, algunos en intersección con la historia. Además, nunca he podido saldar mi deuda con la novela literaria «weird», como Guía para Armar un Complot que publicamos con Rocamar con bastante éxito crítico. Después del año nuevo recién voy a tener el panorama un poco más claro.

Recientemente fundaste junto a tu esposa Rocamar Ediciones, cuya primera publicación fue el rescate de tu libro Guía para armar un complot. ¿Cómo ha sido este cambio de vereda, de pasar de la escritura al rol de editor? 

Muy entretenido. Un libro es un producto de la mente y del espíritu, pero es también un objeto material que circula en la economía, con un precio y un valor que se le promete al lector. Cumplir con todo eso es muy complejo y desafiante.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tenemos tres proyectos de edición con Rocamar para el próximo año, una novela de autoayuda de Marcelo Mellado, una crónica de un sanador que trabaja con plantas y tribus del Amazonas y una historia del pelo.


(*) Esta entrevista fue realizada para la Revista Digital Te Leo. De esta forma iniciamos una colaboración con esta publicación, que ya va en su 12va edición y que en cada entrega contiene una serie de interesantes reflexiones y recomendaciones que te invitamos a conocer clickeando en el enlace de este ícono

Revista Te Leo
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