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Bibliotecas y Participación Ciudadana

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Uno de nuestros enfoques en la gestión bibliotecaria está ligado a la promoción de la Participación Ciudadana en los espacios reservadas hasta hace poco solo a la lectura. La Carta Iberoamericana de la Participación Ciudadana en la Gestión Pública (Carta de Lisboa, 2009) entiende la participación como un “proceso de construcción social de las políticas públicas, que conforme al interés general de la sociedad democrática, canaliza, da respuesta o amplía derechos económico, sociales, culturales, políticos y civiles de las personas y los derechos de las organizaciones o grupos en que se integran así como las de las comunidades, pueblos indígenas y afrodescendientes”
Para avanzar en participación ciudadana es preciso que las instituciones, incluidas las bibliotecas, trabajen en distintos niveles y acciones para fomentar el compromiso cívico.
El proceso de aumento de la participación de las personas en ascendente, yendo desde los niveles de información básica hasta la responsabilidad personal en procesos participativos. En cada uno de esos estadios es posible vislumbrar un rol para la Bibliotecas.
Así es como en el área inicial de accesos a datos por parte de los ciudadanos y las ciudadanas las bibliotecas son espacios preferentes para fortalecer la interrelación entre las personas y entre éstas y las instituciones. La transparencia, las bases de datos abiertas, el acceso a libros, u otros formatos de información están directamente relacionados con el rol de las bibliotecas y ello debiera ser visto de esa forma no sólo por los usuarios frecuentes de ellas sino por el conjunto de la comunidad.
La generación de mecanismos de consulta por parte de las instituciones públicas y de las propias bibliotecas sobre materias cotidianas de su gestión, por ejemplo, tienen mucho que ver con el papel decisivo de ellas en el fortalecimiento de una ciudadanía más participativa.
Las bibliotecas, por así decirlo, pueden ser puntos de acceso a la información, de tal manera de convertirse en verdaderos canales de comunicación entre las instituciones y la comunidad, de ida y vuelta.
En otro estadio, la deliberación, que es el ejercicio de considerar la voz, voluntad y los intereses de los demás; y que conlleva pensar, reflexionar, analizar, considerar, examinar, tratar, debatir, resolver y decidir; en ese nivel, decíamos, a las bibliotecas le cabe un rol de espacio garante de pluralidad, convocando a la creación de diálogos, seminarios, talleres, en fin. De la misma forma podría colaborar con la coordinación de mesas de trabajo entre los actores involucrados en el debate, generando desde ahí planes o instrumentos de acción común.
Otro nivel, el de la obtención de acuerdos y de acciones corresponsable para la consecución de los mismos, es una oportunidad para las Bibliotecas para ser parte de ese proceso de co-participación; siendo el espacio físico o formando parte activa de las instancias acordadas, velando por el cumplimiento de los compromisos asumidos por todos los actores; gestionando, por ejemplo, la decisión de las comunidades en materia presupuestaria y programática del acontecer local.

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